sábado, 7 de junio de 2014

CÓMO CORRER MÁS RÁPIDO


 Cómo correr más rápido
Tienes controlada la distancia y ahora te preguntas cómo la puedes correr más rápido. Aunque la mejor solución es que tengas un entrenador personal que te planifique las semanas y te haga un entrenamiento a medida, hay ciertas directrices que puedes llevar a cabo para mejorar por ti mismo.

LLEVA UNA DIETA SANA

Te parecerá obvio, pero cuidar la dieta es muy importante. A veces se da el caso de tener un par de kilos de más que, si los perdemos, es un pequeño empujoncito para correr más rápido.

DALE CAÑA A LA MUSCULATURA DE LAS PIERNAS

No hace falta ir al gimnasio. Mete pendientes, escalones o haz multisaltos de vez en cuando en tus entrenamientos.

LAS SERIES, IMPRESCINDIBLES

Son necesarias si queremos notar un progreso real. Para correr más rápido un 5000 metros, tendremos que meter series de 300, 500, 1000 y 2000 metros, por ejemplo. Para entrenar un 10000, tendremos que meter series más largas, hasta 3000 metros. Lo mismo pasaría con la media maratón, maratón… para saber cómo introducir las series correctamente en el entrenamiento te recomendamos la sección de planes de entrenamiento.

fuente: foroatletismo.com

LAS 10 REGLAS BÁSICAS PARA CORRER EN VERANO


Como corredor que eres, en verano tienes que poner un especial cuidado si sigues entrenando. Te proponemos 10 consejos básicos para que el calor y la humedad sean más soportables en verano.

EVITA LAS PEORES HORAS DEL DÍA

Salir a correr poco después de que amanezca es más sacrificado, pero también puedes salir cuando el sol se esté poniendo. Lo importante es que evites el resto de horas en las que el sol pega con ganas y es harto difícil realizar el mismo esfuerzo.

BUSCA SIEMPRE LA SOMBRA

Es de sentido común. Si tienes la oportunidad de correr bajo la sombra de edificios o árboles, hazlo. Tu cuerpo te lo agradecerá.

HIDRÁTATE

No esperes a tener sed para hidratarte: agua, bebida isotónica o incluso una cerveza te vendrá genial. Antes, durante y después del entrenamiento.

CREMA SOLAR

No hay que esperar a verano para proteger tu piel con crema solar. En realidad es aconsejable que uses factor de protección solar en cualquier época del año si tu rostro y otras partes del cuerpo van a estar descubiertos, pero en verano es especialmente importante protegerse.
Coge, como mínimo, factor de protección solar 15, aunque te recomendamos que las primeras veces seas más conservador, no tengas miedo de usar 50 SPF en la cara, por ejemplo.

BAJA LA INTENSIDAD

En verano no vas a progresar tanto como en el resto del año. Hacer el mismo entrenamiento te costará horrores y puede que algún disgusto. Si no dejas de entrenar, por lo menos aprovecha para correr con tranquilidad, a modo mantenimiento, y aparca un poco los entrenamientos más intensos: series, cambios de ritmo…

USA GORRA

La gorra es especialmente útil en verano. No se te recalienta la cabeza, te protege el rostro del sol y recoge el sudor.
El resto del equipamiento también es importante. Usa siempre que puedas ropa técnica, transpirable y enfocada a mantenerte fresco.

REFRÉSCATE SIEMPRE QUE PUEDAS

Aprovecha las fuentes del recorrido y si no hay ninguna intenta cambiar la ruta para pasar por parques que tengan una. Métete en la piscina al acabar, o al empezar, o incluso a mitad. Si no tienes ocasión prueba a vaciarte una botella de agua fresquita por encima. Correr por la orilla del mar. Échale imaginación y refréscate siempre que te sea posible.

PRACTICA OTROS DEPORTES

Si no quieres dejar de entrenar también es buena época para combinar el atletismo con otros deportes. Unos largos en la piscina, una kilometrada con la bici o cualquier deporte acuático pueden ser muy divertidos e igual de gratificantes.

APROVECHA LA CINTA O ELÍPTICA

Si hay una época del año para correr en cinta es en verano. Aunque siempre es mejor correr en tierra o hierba para evitar hacer sufrir de más a las articulaciones, la cinta está pensada precisamente para darle uso cuando las condiciones climáticas no son del todo adecuadas.
Prueba también con la elíptica si tienes ocasión, se “porta” mejor con las rodillas.

DESCANSA MÁS

Relájate. Tienes el resto del año para entrenar más fuerte. Tu organismo también agradece que le dejes unas semanas de descanso. Seguro que después vuelves con más ganas y sobre todo, con menos calor.

fuente: foroatletismo.com

CORRER TODOS LOS DÍAS. ¿ACIERTO O ERROR?


Correr todos los días no tiene por qué ser sinónimo de mejorar. Se puede dar el caso (y no sería raro) que saliendo a correr todos los días no mejores ni en velocidad ni en ningún otro aspecto del entrenamiento, es fácil estancarse. En principio es incluso mejor descansar entre dos días de correr que salir, o por lo menos descansar los días después de los entrenamientos de calidad.
Correr todos los días es saludable y te hace mantenerte en forma, pero en muchos casos puede ser contraproducente si quieres mejorar tus marcas, sobre todo si haces el mismo tipo de entrenamiento todos los días. También se puede dar el caso que, si sueles participar encarreras populares el domingo y vas a tope, sumado a algún entrenamiento de series o calidad que hagas entre semana, te estés sobreentrenando (ya comentábamos los trucos para detectar el sobreentrenamiento).
En resumen, salir a correr todos los días puede ser un acierto si tienes un plan de entrenamiento adecuado (incorporando días de tiradas largas, días más suaves y días de series, calidad…), o un error si no lo tienes. Lo más importante es saber administrar los descansos y dejar al cuerpo recuperarse adecuadamente.

CÓMO CORRER PARA ADELGAZAR Y/O BAJAR DE PESO

Hay que seguir unas pautas básicas para que adelgazar corriendo sea eficaz, veámoslas.


Correr es una forma muy barata y sencilla de adelgazar o quitarte esos michelines de más. No tienes que pagar cuota de gimnasio, ni entrenador personal, ni comprarte caros artilugios, ni aprender nuevos deportes, sólo tienes que hacerte con unas zapatillas para correr, salir a la calle y ponerte a trotar, lo más difícil será el hacerte ese hábito y no dejarlo.

NO DEJES DE COMER

Correr y dejar de comer -o comer menos- es una mala combinación y malo para la salud, tu cuerpo necesita combustible. Lleva una buena alimentación, no hace falta que hagas dieta estricta, pero intenta hacer 3 o más comidas al día y evita la bollería industrial y todo ese picoteo que hace tanto daño entre horas. Puedes meter en tu nueva alimentación tres o cuatro piezas de fruta al día entre comida y comida (almuerzo, merienda…).

HIDRÁTATE

Bebe dos litros de agua al día como mínimo. Correr te hace sudar y un buen funcionamiento de tu cuerpo necesita una buena hidratación.

DESCANSA

¡Cuidado! no por salir todos los días de la semana vas a adelgazar más. Ten siempre en mente que debes evitar el sobreentrenamiento.
Sal tres días a la semana, de 40 minutos hasta una hora cada vez, no hace falta más. Duerme bien y deja descansar a tu cuerpo, si no lo haces te notarás cansado y pesado, incapaz de volver a salir a correr y acabarás por aborrecer este magnífico deporte.

SI NO PUEDES MANTENER EL RITMO, CAMINA

No te preocupes si no puedes correr más de cinco minutos, es de lo más normal si no estás acostumbrado a correr. Te dejamos una guía para empezar a correr desde cero.

TRAS LOS PRIMEROS MESES, NOTARÁS QUE EL PROGRESO ES MENOR

El cuerpo es una máquina muy bien calibrada y eficiente, y, tras los primeros meses de adaptación, “aprende” a quemar menos calorías con el mismo esfuerzo. No debes perder la paciencia y puedes empezar a pensar en variar tu entrenamiento de sólo carrera continua a ritmo tranquilo y empezar a meter cosas más explosivas como series y cambios de ritmo. Así volverás a quemar más calorías, además de entrenar mejor y hacerte más rápido.

RECUERDA QUE…

  • En carrera continua, tienes que correr a un ritmo que te permita mantener una conversación con una persona que tuvieras al lado, sin ahogarte. No te preocupes si hay gente que va más deprisa, olvídate de seguir a otras personas, cada uno lleva su entrenamiento particular.
  • Estirar es muy importante, sobre todo al acabar el entrenamiento.
  • La hidratación es imprescindible. El mínimo que siempre recomiendan los médicos es dos litros de agua al día, pero incluso es más saludable si llegas a tres.
  • Si metes varias piezas de fruta al día, mejor que mejor.
  • Aunque corres para adelgazar, no pienses que lo de las zapatillas de correr no va contigo. Tienes que calzarte unas buenas zapatillas de entrenamiento para evitar lesiones.
  • Si descansas entre una sesión y otra correctamente, tu cuerpo se recuperará y evitarás el sobreentrenamiento.
fuente: foroatletismo.com

SEMANA SALVAJE DE ENTRENAMIENTOS

Los grandes beneficios de entrenar duro durante 7 días.



Cuando investigadores australianos realizaron un estudio sobre elentrenamiento en altitud, les sorprendieron los resultados: la mitad de los corredores de élite hicieron duros entrenamientos a 1.800m y mejoraron sus tiempos de carrera en un siete por ciento, y la otra mitad hizo los mismos entrenamientos a nivel del mar y mejoró en casi el mismo porcentaje. Los beneficios tienen tanto que ver con el entrenamiento como con la deuda de oxígeno. Sesiones cortas incrementando volumen e intensidad, o una “semana salvaje”, llevan tu cuerpo a un estado de “extralimitación funcional” que estimula tu rendimiento.
Prepárate para forzar
  • Asistí a mi primer campamento de entrenamiento cuando era un joven corredor universitario. Intimidado por la idea de incrementar mi kilometraje en un 50 por ciento, me salté o acorté algunas sesiones. Pero una vez vi que mis compañeros más mayores sobrevivieron a ese incremento, y –después de cogerse una semana de recuperación ganaron un gran estado de forma y confianza, me comprometí con la idea. Aprendí que con una base sólida pude aumentar mi kilometraje de 30 a 50 por ciento, siempre y cuando te lo tomes con calma inmediatamente después.
Focaliza
  • Primero pon un aspecto de tu entrenamiento para obtener la mayor ganancia. Si estás en una fase de carga, utiliza la semana fuerte para aumentar el kilometraje hasta un 50 por ciento. Disminuye el ritmo si es necesario y aumenta tanto la distancia como la frecuencia. Si no estás ya corriendo dos veces al día, agrega dos o tres dobles en tu semana. Durante una fase de preparación para una carrera, usa la semana fuerte para centrarte en la intensidad. Si sueles hacer dos veces calidad en siete días, intenta tres o incluso cuatro (hacer un fartlek de intensidad media o un rodaje en progresión).
Espacia
  • Los investigadores han descubierto que “bloquear una periodización”, aumentar el volumen de entrenamiento o intensidad en una pequeña cantidad ascendiendo cada cuatro semanas produce un mayor aumento en el VO2 máx. y tiempos más rápidos en carrera que hacer lo mismo todas las semanas. En esta semana dura, sin embargo, subir el volumen o la intensidad como máximo un 50 por ciento requiere una semana de recuperación. Prográmalas con ocho semanas de diferencia.
Estrategias de descanso
  • Para los corredores de élite, las semanas de concentración significan no tener otras responsabilidades que entrenar y descansar, apoyados por masajes, médicos y psicológicos. Los mortales no pueden duplicar todo esto, pero puedes incluir algún elemento clave. Acumula sueño extra y tiempo libre para tus pies, programa un masaje a media semana y recluta a compañeros de entrenamiento para compartir parte de la carga.
Recuperación correcta
  • Cuando el sufrimiento se acaba, tómate una semana de recuperación, donde el kilometraje sea de 20 a 30 por ciento por debajo de lo normal. Entonces, vuelve de nuevo a tu entrenamiento habitual –no te engañes por haber podido con 150km en una semana, se puede manejar de forma regular. Hasta tu próximo gran impulso, sigue constante, incrementa las ganancias– y confía; después de hacer una semana de este tipo, todo será más fácil.
Cuando investigadores australianos realizaron un estudio sobre elentrenamiento en altitud, les sorprendieron los resultados: la mitad de los corredores de élite hicieron duros entrenamientos a 1.800m y mejoraron sus tiempos de carrera en un siete por ciento, y la otra mitad hizo los mismos entrenamientos a nivel del mar y mejoró en casi el mismo porcentaje. Los beneficios tienen tanto que ver con el entrenamiento como con la deuda de oxígeno. Sesiones cortas incrementando volumen e intensidad, o una “semana salvaje”, llevan tu cuerpo a un estado de “extralimitación funcional” que estimula tu rendimiento.

DOS SEMANAS DE DOLOR
Sube el volumen de tus entrenamientos 16 semanas antes del día de la carrera y la intensidad 8 semanas antes, adapta tu entrenamiento siguiendo este modelo.
SEMANA NORMAL
  • LUNES: 6km
  • MARTES: 5x1.000m
  • MIÉRCOLES: 10km
  • JUEVES: 6km ritmo alto
  • VIERNES: Descanso
  • SÁBADO: 10km
  • DOMINGO: 22km
  • TOTAL: 64-72km, 6 sesiones, 2 intensas
SEMANA VOLUMEN
  • LUNES: 10km
  • MARTES: 6km(am)/ 5x1.000m (pm)
  • MIÉRCOLES: 10km
  • JUEVES: 4km (am)/ 12km ritmo alto (pm)
  • VIERNES: 6km
  • SÁBADO: 10km, 2 últimos a ritmo maratón
  • DOMINGO: 28km
  • TOTAL: 95-105 km, 9 sesiones, 2,5 intensas
SEMANA INTENSIDAD
  • LUNES: 8x1.000m
  • MARTES: 10km
  • MIÉRCOLES: 6km ritmo alto
  • JUEVES: 10km
  • VIERNES: 12km fartlek (1' fuerte, 1' recup)
  • SÁBADO: 6km, 8x100m
  • DOMINGO: 22km
  • TOTAL: 80-88 km, 7 sesiones, 3,5 intensas
fuente: runners.es

viernes, 6 de junio de 2014

CONSEJOS PARA TU PRIMERA CARRERA

Cómo asegurar que nada vaya mal en la competición.


Hasta los corredores más experimentados se estresan (¿nos estresamos?) los días antes de una competición importante. Todo el esfuerzo y horas invertidas para conseguir nuestro objetivo deberían transformarse en una situación placentera y relajante en la salida, con el único propósito de darlo todo en el asfalto.
Para que nada se vaya de madre los días y horas previos al pistoletazo inicial, aquí van unas claves que te ayudarán también en un momento tan importante como el de la carrera: cuando acabe la competición.
UNA SEMANA ANTES
Adiós estrés. A diferencia de distancias mayores, las carreras de 5 y 10 kilómetros tienen una mayor participación y apoyo por parte de corredores y espectadores, razón suficiente para pasártelo en grande. Si los organizadores y los voluntarios van a poner todo de su parte para que lo pases bien, ¿de qué preocuparse? Un miedo común entre corredores novatos es el de quedar el último. En serio, hay muy pocas posibilidades de que eso te ocurra. Las pruebas de distancias cortas están abiertas a todo tipo de público y estados de forma, así que, salvo que decidas ir corriendo de principio a fin no tendrás que ir pegado al coche escoba.
Identifica el terreno. Si corres en tu ciudad puedes aprovechar y hacer uno de los entrenamientos previos a la competición en el circuito de la misma. Así sabrás cuándo apretar y cuándo relajarte. También podrás observar los puntos más peliagudos del trazado en los que es mejor estar seguro. Dedícale un rato a la zona de salida. Por ejemplo, haber visualizado dónde aparcarás te evitará problemas en el día D.
Come poco a poco. Es mucho mejor ir aumentando la cantidad de hidratos de carbono de manera continua que atiborrarse a pasta la noche anterior. Te lo decimos por experiencia propia.
DOS DÍAS ANTES
Sin novedad en el frente. Olvídate de estrenar zapatillas, probar nuevas comidas o intentar experimentos. La rutina te vendrá bien para la carrera y evitarás sustos.
Siéntate. Intenta estar de pie lo menos posible en los días previos a la competición. Relájate y, si puedes, deja los recados y las compras para la próxima semana.
Desayuna con cabeza. No te la juegues: come exactamente lo que te va bien (te da energías pero no te deja el estómago mal) en los días de entrenamiento. No ingieras ningún alimento sólido desde las dos horas previas de la carrera. Un buen ejemplo de desayuno: el típico batido de yogur con frutas, que tiene el equilibrio justo entre carbohidratos y proteínas sin pasarte de fibra (que puede alterar tu intestino).
Deja todo listo. Prepara la ropa que te vas a llevar, el reloj, el pulsómetro, las llaves... todo lo necesario antes de dormir. Trata de descansar unas ocho horas.
Engánchate el dorsal. Si te lo han dado antes mejor perder cinco minutos en casa en colocarlo bien con los imperdibles que dedicarle un tiempo precioso en la línea de salida a ponerse el imperdible. Por supuesto, nada de dejártelo en casa.
EL DÍA D
Bebe con ojo. Sí, tienes que regular bien tu hidratación, pero no deberías pasarte cuando quede una media hora para la salida. Si hace mucho calor o tienes la boca seca echa un trago. También puedes aprovechar el agua para enjuagarte y escupir. La clave está en mantenerse bien hidratado durante todo el día. Un buen cálculo consiste en dividir tu peso entre treinta para saber los litros aproximados que debes consumir. Si pesas 75 kilos, no bebas más de 2 litros y medio.
A quien madruga... Llega a la zona de salida al menos una hora antes de que empiece la carrera. Tienes que calentar, puede que recoger el dorsal y el chip, ir al baño... Mejor no ir con demasiadas prisas.
Identifíquese. Es una buena idea el escribir tu nombre, dirección, teléfono, e-mail y teléfono de emergencias en la parte trasera del dorsal. Hay pulseras identificativas que también realizan la función a la perfección, puedes pedirlas como regalo.
El basurero. Llévate una bolsa de basura de comunidad a la carrera. No te vamos a pedir que recojas las botellas del suelo: puede ser útil a la hora de sentarte en el césped húmedo o como un improvisado cortavientos o chubasquero.
¿Un pañuelo? No hay nada peor después de una larga espera en un baño que descubrir que, encima, no hay papel para limpiarse. Lo que se llama un marrón.
La ropa justa. Aunque tengas un poco de frío a la hora de la salida no te pongas nada más de lo necesario. Vístete como si hiciera 10 grados más de lo que marca el termómetro. Hay corredores que se llevan ropa vieja a la zona de salida para, minutos antes, tirarla y dejársela a la beneficiencia.
Con dos objetivos. Ponte dos metas: una, si la carrera te sale perfecta, y otra como back-up por si hace calor, viento o cualquier otro impedimento que te complique el día. Si a mitad de carrera ves que no vas a poder cumplir con tu objetivo inicial necesitarás otro secundario que te te motive a terminar con fuerzas. Mejor todavía un tercero que no tenga nada que ver con tu marca en meta (quizá pueda ser hacer el último kilómetro a tope, no perder mucho tiempo en las cuestas o entrenar bien los avituallamientos. ¡Todo sirve!
Mejor antes que después. Si se te ha desatado el cordón o empiezas a notar irritación, trata de arreglarlo antes de que sea demasiado tarde. Ponte en fila. Lo mejor es colocarte en tu cajón de salida con un poquito de tiempo. No esperes al último minuto porque lo que ganes en movilidad lo perderás en calma.
Empieza lento, mantén el ritmo. Vamos con las matemáticas: corre el primer 10 por ciento de la prueba algo más lento de lo que lo harías normalmente, para poder terminar más fuerte. Los segundos que pudieras ir ganando al principio por ir más rápido que el ritmo objetivo se acaban por perder al quemarte. Lo mismo se aplica al resto de la carrera: mantén un ritmo sostenido para poder atacar al final de carrera.
DESPUÉS DE LA META
Sigue moviéndote. ¿Cruzas la línea de llegada, levantas los brazos y te paras? Fatal. Tienes que continuar caminando al menos durante unos 10 minutos para eliminar la rigidez muscular y, gradualmente, bajar tu frecuencia cardiaca al estado de reposo. No te olvides de estirar después de la carrera piernas, espalda y caderas.
Recarga. Normalmente en la meta tendrás algo de avituallamiento sólido y líquido, pero puede que lo que ofrezca la organización no te venga muy bien. Lo mejor para recuperarte es algo que tenga carbohidratos (para reponer tus depósitos de energía) y proteína (para recargar los músculos). Tómalo en los 30 minutos posteriores a la carrera. Hay bebidas deportivas de recuperación, barritas energéticas o cualquier comida que no se deteriore.
Mantén el calor. Cámbiate y ponte ropa seca lo antes posible. Después de cruzar la línea de meta tu temperatura basal comenzará a descender y las prendas sudadas sólo te enfriarán más.
Sigue, sigue. Aunque te encuentres dolorido el día después de la carrera es bueno que hagas algo de actividad de bajo impacto como nadar, bicicleta o elíptica. Ese movimiento aumenta la circulación en los músculos dañados y te ayudará a volver a estar a tope mucho antes. Recuerda hacerlo suave.
Ya estás listo para tu primera carrera. Si quieres, puedes complementarlo con uno de nuestros planes de entrenamiento.
fuente: runners.es

TODO LO QUE DEBES SABER SOBRE CORRER EN AYUNAS

Ventajas, inconvenientes, indicaciones...



En los últimos años cada vez se oye hablar más sobre el entrenamiento en ayunas. En este artículo voy a intentar responder a algunas cuestiones fundamentales. ¿Qué es exactamente el entrenamiento en ayunas?¿Cuáles son los objetivos que perseguimos al introducirlo en nuestra rutina de entrenamientos? ¿Para qué corredores está indicado? ¿Hay evidencias científicas de sus beneficios? ¿Qué opinan los expertos?
El entrenamiento en ayunas es aquel que se realiza tras varias horas sin ingerir alimentos. Puede realizarse a primera hora de la mañana, después del ayuno nocturno y antes de ingerir ningún tipo de alimento, o puede hacerse a media tarde, dejando pasar de 5 a 8 horas después de haber hecho un desayuno normal.
Con el entrenamiento en ayunas lo que se pretende es que las reservas de glucógeno hepático (los hidratos de carbono almacenados en el hígado) estén bajo mínimos y de esta forma forzar al cuerpo a utilizar las grasas como combustible.
¿POR QUÉ SE PROPONE PARA MEJORAR EL RENDIMIENTO?
Para comenzar, hagamos un repaso rápido a las fuentes de energía que utiliza el músculo cuando corremos. En una carrera o entrenamiento el músculo utiliza básicamente dos fuentes como combustible: los hidratos de carbono y las grasas. Las reservas de hidratos de carbono (glucosa sanguínea, glucógeno muscular y hepático) son limitadas, y duran como mucho 2 o 3 horas. Sin embargo, por muy delgado que sea un corredor, hay reservas de grasa prácticamente ilimitadas almacenadas en el tejido adiposo. Nuestros músculos utilizan estas dos fuentes de energía simultáneamente. Los hidratos de carbono se usan principalmente al inicio de la carrera o entrenamiento y cuando la intensidad del ejercicio es alta. Las grasas empiezan a utilizarse a los 20-30 minutos después de iniciada la actividad y a intensidades de carrera moderadas-bajas.
Cuando se consumen hidratos de carbono antes de realizar ejercicio se inactivan en el músculo los mecanismos de utilización de las grasas como fuente de energía y se favorece el uso de carbohidratos, mientras que si se inicia el entrenamiento con pocos hidratos de carbono disponibles, se facilitan los mecanismos catabólicos y el cuerpo empieza a utilizar las grasas con mayor rapidez. Algunos investigadores han observado que dietas altas en grasas y bajas en carbohidratos consiguen estimular la capacidad del músculo de utilizar las grasas como combustible, pero esta “adaptación a las grasas” no se traduce en un incremento en el rendimiento deportivo ya que el músculo disminuye su capacidad de utilizar el glucógeno muscular y por tanto disminuye su capacidad de trabajar a intensidades altas y adelanta la aparición de la fatiga (Bruke y col., 2000, Journal of Applied Physiology). La estrategia de entrenar en ayunas mientras se sigue una dieta alta en carbohidratos parece conseguir un aumento de la capacidad de músculo en utilizar las grasas como combustible, mientras que conserva su capacidad de almacenar y tirar del glucógeno muscular.
¿CÓMO CAMBIAN LOS MÚSCULOS?
Cuando se introduce el entrenamiento en ayunas en la rutina habitual, se producen en el músculo una serie de modificaciones fisiológicas que mejoran el metabolismo de las grasas. En 2011 Proeven y sus colaboradores publicaron en el Journal of Applied Physiology los resultados de su estudio de intervención (el mejor y más completo realizado hasta ahora en entrenamiento en ayunas) en el que compararon lo que ocurría en dos grupos de individuos sometidos a entrenamiento de resistencia suave (realizado a un 70% del VO2max) durante 6 semanas: un grupo realizaba entrenamientos en ayunas y el otro grupo entrenaba tras haber ingerido un desayuno rico en hidratos de carbono. Al cabo de las 6 semanas se observaron importantes diferencias a nivel muscular entre un grupo y otro: los que entrenaban en ayunas habían sufrido una serie de modificaciones fisio-metabólicas que mejoraban mucho el metabolismo de las grasas (aumento de la densidad de capilares sanguíneos en el músculo, aumento de las enzimas encargadas del metabolismo de las grasas y el aumento de la degradación de las grasas tanto en las fibras musculares de tipo I (lentas) como en las de tipo II (rápidas)).
Como consecuencia de todos estos cambios, los individuos del grupo de ayunas utilizaron un 21% más de grasa como combustible que los que entrenaban después de haber comido. Además, el entrenamiento en ayunas produjo mejoras en el metabolismo de los hidratos de carbono: los niveles de glucosa en sangre se mantenían más estables durante el entrenamiento y el glucógeno muscular basal aumentó.
¿SIRVE PARA PERDER PESO O AFINAR?
El planteamiento de que el entrenamiento en ayunas fuerza al cuerpo a utilizar la grasa como combustible, en lugar de los hidratos de carbono, ha llevado a muchos a pensar que es una estrategia útil para controlar el peso y bajar el porcentaje de grasa de los corredores. Pero, ¿qué dicen los estudios científicos? ¿Realmente el entrenamiento en ayunas sirve para este fin? Según los trabajos publicados hasta ahora, no se pueden sacar todavía conclusiones definitivas. Proeyen KV y colaboradores (los mismos del estudio anterior) publicaron un año antes los resultados de un trabajo de campo en el Journal of Physiology, en el que dieron a un grupo de hombres sanos una dieta hipercalórica rica en grasas. Hicieron tres grupos: uno control que no entrenaba, uno que entrenaban en ayunas 4 días a la semana, y otro grupo que entrenaba después de un desayuno rico en carbohidratos. Los únicos que no ganaron peso después de 6 semanas de dieta hipercalórica rica en grasa fueron los individuos que entrenaron en ayunas. Los otros dos grupos ganaron peso, más los que no entrenaron. Pero hay que tener en cuenta que se trata de un estudio en el que los individuos hacen dieta hipercalórica rica en grasas.
Según otro estudio realizado por Trabelski y colaboradores publicado en 2012 en el International Journal of Sports Nutrition and Exercise Metabolism, después del periodo de Ramadán todos los participantes en el estudio perdieron peso, pero sólo los que realizaban el entrenamiento en ayunas disminuyeron su porcentaje de grasa corporal. Por último, Proeyen KV y colaboradores en el estudio de 2011 que he mencionado anteriormente (entrenamiento en ayunas durante 6 semanas y dieta rica en carbohidratos) no observaron diferencias en la composición corporal ni en el peso entre los que entrenaron en ayunas y los que entrenaron después de desayunar.
Como vemos, los resultados de unos estudios y otros no son concluyentes. Bajo mi punto de vista si el objetivo es bajar de peso o disminuir el porcentaje de grasa corporal, una dieta adecuada ayudará más en ese sentido, no siendo imprescindible que metamos el entrenamiento en ayunas en nuestra rutina.





























LAS CLAVES DEL ENTRENAMIENTOEN AYUNAS
  • Optimiza la utilización de las grasas como combustible.
  • Muy útil en deportistas de resistencia de larga duración (pruebas de ultrafondo).
  • No está demostrado que ayude a bajar de peso o a afinar la línea.
  • NO APTO PARA PRINCIPIANTES O CORREDORES POCO ENTRENADOS.
  • Es muy importante beber y comer bien después de entrenar en ayunas para recuperar.
  • Introducir muy progresivamente en el plan de entrenamiento, empezando con rodajes cortos y aumentando la duración poco a poco.
  • Realizar solo en entrenamientos de baja intensidad.
  • Llevar siempre a mano un gel o bebida isotónica por si sobreviene una pájara.
LO QUE OPINAN LOS EXPERTOS
Hecho este repaso rápido a lo que dicen los estudios científicos y para profundizar un poquito más en este tema tan interesante, he preguntado a importantes entrenadores sobre su experiencia y opinión en el entrenamiento en ayunas.
  • 1 ¿Utilizas el entrenamiento en ayunas en la planificación de tus deportistas? ¿En qué tipo de deportistas? ¿Qué tipo de entrenamientos?
  • 2 ¿Crees que es una estrategia útil, imprescindible?
  • 3 ¿Quién crees que más se puede beneficiar de este tipo de entrenamientos? ¿Quién no lo debería realizar nunca?
  • 4 ¿Ves algún riesgo? ¿Limitaciones?
GEMA QUIROGA (Entrenadora de carreras de montaña y ultrafondo)
  • 1 Utilizo el entrenamiento en ayunas con deportista experimentados y cuyo objetivo sean distancias de ultrafondo: ultratrail, Ironman y expediciones. Con los deportistas que se están iniciando prefiero utilizar otra serie de recursos de entrenamiento respetando el principio de progresión y adecuación de la carga al nivel del deportista. Muchas veces nos precipitamos en aplicar a deportistas nóveles métodos que requieren experiencia. De este modo, estamos disminuyendo la potencialidad de estos métodos sobre el aumento del rendimiento en el deportista en un futuro (los entrenadores tenemos una frase para estas situaciones “quemar cartuchos antes de tiempo”).
  • 2 En el caso de los deportistas de ultrafondo es un entrenamiento que les ayuda a familiarizarse con las condiciones físico-psicológicas que van a encontrar en la competición. Es útil si se utiliza con sentido común y puede ser muy perjudicial en caso de desconocimiento de sus efectos. Si estamos planteándonos utilizarlo, nunca viene mal preguntarnos a nosotros mismos: ¿Cómo podría beneficiar al deporte practicado y al rendimiento del deportista? ¿Qué conocimiento tengo del método para incluirlo en la planificación? ¿Cuándo lo aplico (momento de la temporada)? ¿Cuáles pueden ser los efectos secundarios?
  • 3 Se pueden beneficiar deportistas experimentados en pruebas de ultrafondo (corredores, ciclistas, alpinistas,...), deportistas cuya competición se parece a un entrenamiento en ayunas (judo, karate, tenistas (por su duración), etc..
  • 4 No le encuentro la utilidad en deportes explosivos (corta duración y máxima velocidad de ejecución).
OCTAVIO PÉREZ (Entrenador versátil; lleva a corredores de montaña, entre ellos a Iván Ortiz, ciclistas, triatletas…)
  • 1 Lo utilizo en deportistas con una buena base “aeróbica” que pretenden mejorar su rendimiento. Este método de entrenamiento es rentable para los deportistas de resistencia donde las grasas se utilizan como fuente energética principal. Dependiendo del nivel del atleta y el objetivo generalmente lo utilizo en rodajes entre 30´ a 2h a un 70%-75% de VO2max en mesociclos graduales ya que en etapas específicas y competitivas nos interesa que el ejercicio sea los más similar a la competición y entrenar con un rendimiento óptimo.
  • 2 Por supuesto. Los triatletas de larga distancia, ciclistas y ultra fondistas entre otros, pueden encontrar sensaciones fisiológicas, físicas y mentales similares a la competición pero sin tener que realizar entrenamientos de tanta duración. Con el entrenamiento en ayunas entrenamos y optimizamos el metabolismo de las grasas pero con un trabajo tendinoso-muscular menos agresivo.
  • 3 Como ya he comentado antes me parece muy útil en deportistas de larga distancia. Y estaría desaconsejado en deportistas que se inician sin una base previa.
  • 4 Si no estamos adaptados y no llevamos una correcta progresión podría llegar a ser contraproducente para nuestro rendimiento. Al igual que si nos pasamos de intensidad o volumen podemos encontrarnos con la temida pájara.
JUAN CARLOS GRANADO (Entrenador de atletas como Mayte Martínez, Rafa Iglesias y Pedro Nimo)
  • 1 La verdad es que no lo he empleado nunca porque me parece que necesita un estudio previo para saber si los resultados tienen una explicación. Normalmente se usa el método empírico y hay gente que lo usa por inercia o por lecturas en la red o por comentarios de otros corredores. Al final se apuntan al entrenamiento en ayunas y consideran si es exitoso si tienen fe y se encuentran cómodos más que por los resultados finales. Seguramente tenga resultados positivos para corredores de resistencia de larga duración en entrenamientos de más de 100 minutos para usar más eficientemente el metabolismo de las grasas, pero ante estos estudios suele haber otros ahora o dentro de unos años ensalzando los peligro o aspectos negativos de entrenar en ayunas.
  • 2 Creo que lo ideal es empezar a hacer entrenamientos cortos y de intensidad suave (por debajo del 75% VO2máx) para ir adaptándose poco a poco a tu respuesta a esta nueva situación, al final todo es adaptación. Si las primeras sensaciones son positivas se pueden empezar a aumentar volúmenes e intensidad como en cualquier otra sesión. Lo ideal es empezar igualmente a no hacer ayunos muy largos previos al entrenamiento y alargar este tiempo de espera progresivamente. Si estoy preparando esta nueva estrategia para una competición importante, haría un test específico para simular lo más posible esta situación y observar todos los factores que pueden alterar el resultado y así conocer en la medida de lo posible las causas del éxito o del fracaso y así poder evaluar y corregir para futuras ocasiones. Puede ser una estrategia muy útil, nunca imprescindible. Nunca y siempre no suelen ser palabras de mi vocabulario y menos en temas de entrenamiento.
  • 3 Este tipo de estrategia parece más apropiada para deportes de resistencia de larga duración por la situación concreta que se produce en la propia competición de momentos de ayunas o falta de glucógeno en los momentos finales de una competición. Tampoco se ha estudiado, que yo sepa, este tipo de estrategias en deportes de resistencia de corta o media duración ni en deportes explosivos. A simple vista me parece una estrategia poco apropiada para este tipo de especialidades, pero algún estudio serio nos puede convencer de lo contrario.
  • 4 El riesgo del entrenamiento en ayunas no es extremo si lo aplicas con conocimiento. Favoreces un estado corporal de depleción de hidratos de carbono con lo que entran en juego otros sustratos muy interesantes a nivel de rendimiento muscular y percepción mental. Las situaciones negativas que pueden darse son: mareos, sensaciones de pérdida de conciencia, depleción de hidratos próximos para una competición y no dar tiempo a rellenar los depósitos. Sí veo algún riesgo, sobre todo si las sensaciones del atleta no son muy expresivas y puede llevarte a una situación de riesgo. No olvidemos que el metabolismo de las grasas suelen producir productos tóxicos después de su combustión y hace que tengamos problemas de oxigenación principalmente en el cerebro. Yo mismamente cuando he probado a correr en ayunas suelo tener problemas de mareos o desequilibrios en ciertos momentos que, en situaciones conocidas no supone un problema, pero esto llevado a lugares donde las precauciones deben ser altas cuando te desplazas por ellos (lugares solitarios, montaña…) puede llevarte a una situación de cierto riesgo, sin alarmar pero sin quitar importancia a la situación.
fuente: runners.es